“La parte más dura de nuestro trabajo son los olores"

BEGOÑA RODRIGO, Directora DE AELF, LIMPIEZAS FORENSES.

(En el centro, junto al equipo que compone el personal de oficina. Foto tomada el día de la inauguración de las nuevas instalaciones)

 

 

Cuando se produce un crimen, un suicidio, o una muerte natural desatendida,  tras el levantamiento del cadáver es necesario limpiar la estancia donde todo ha ocurrido. Lo mismo sucede en casos de denuncia por síndrome de Diógenes.  Sangre, fluidos corporales, comida putrefacta, restos orgánicos y biológicos, basura, insectos… Definitivamente no es una tarea que pueda encargarse a la señora de la limpieza. La casualidad hizo que una situación de este tipo se le presentara a Begoña Rodrigo, gerente de IMH, empresa de servicios que, entre otros muchos, lleva servicios de limpieza, y detectó que existía esta necesidad y que no había ninguna empresa en la Comunidad Valenciana que la cubriera. Como mujer luchadora y amante de los retos que es se preparó a conciencia y se rodeó del equipo adecuado para crear una nueva empresa de limpiezas forenses, AELF,  que ha cumplido tres meses de vida y de la que se siente tremendamente orgullosa. Y no hace falta que lo diga. Sus ojos, sus gestos, su manera de hablar transmiten esta energía arrolladora, el entusiasmo y la ilusión por el proyecto. Hoy nos lo presenta en la siguiente entrevista.

 

 

 

Begoña, ¿cómo surge la idea de montar una empresa de limpiezas forenses?

Pues mira, fue hace dos años. Me llamó un cliente y me dijo tengo este problema (era un suicidio), ¿me lo podrías limpiar? Entonces nosotros éramos una empresa de limpieza normal, aparte de llevar otros servicios.

Siempre a un cliente le quieres dar una respuesta. No me sentía preparada para dar ese servicio, entonces les busqué una empresa. Nosotros somos la primera en la Comunidad Valenciana, pero en Barcelona ya había una. Los puse en contacto, llamé al cliente, le di la solución y ya me quedé tranquila.

Pero cuando ya me fui pensé que lo podría implementar en la empresa que tengo porque está preparada, el objeto social que tengo de servicios IMH es muy amplio. Pero me pareció que mezclar este tipo de servicio tan peculiar no era muy adecuado para el tipo de clientes que tenía en la otra empresa.

Entonces fui investigando, fui mirando legislación, averiguando permisos, qué tipo de formación es necesaria… Lo iba cogiendo a ratos, viendo vídeos que pudieran ser importantes…

 

¿Y cuándo llega el momento de lanzarse?

Este año, en enero, me llamó otro cliente de los que tenemos en la otra empresa. También por un suicidio. Esta vez dije, bueno,

alt=" Agency of Services IMH, SL"

La agencia IMH lleva doce años prestando sus servicios en diversos sectores.

voy a verlo, sí a mí no me impresiona, que puedo llevarlo a cabo, podré llevar a mi gente. Allá que me fui, parecía un caso del CSI, como me fui mentalizando de que era un escenario de ese tipo  me resultó muy fácil. Cuando salí le dije que no se preocupara, que se lo íbamos a hacer.

Entonces llegué al despacho y hablé con dos chicos que trabajan con nosotros. Uno de ellos es mi hijo, tiene 21 años, y el otro mi sobrino, que tiene 20. Este tipo de limpieza no me atrevía a decírselo a las limpiadoras habituales que tengo y los cogí a ellos. Ellos me dijeron: adelante. Fuimos los tres, yo les fui preparando, les dije que se llevaran el iPod para que se lo pusieran mientras limpiaban y aislarse un poco. En tres horas y media nos lo dejamos perfecto.  Cuando pasó el cliente dijo que nunca había visto la habitación tan limpia como estaba, no había rastro absolutamente de nada.

 

¿Cómo salisteis de aquella primera limpieza?

Cuando salimos de allí me senté con ellos, tomamos algo y hablamos. Me dijeron que no era tanto como parecía. Durante los dos o tres días siguientes estuve muy pendiente de ellos, les pregunté: ¿si sale otra cosa cómo lo verías? Y me decían: “cuenta conmigo”.

Eso fue lo que me hizo ponerme en firme. Hablamos con forenses, con homicidios, con guardia civil, con proveedores de productos. Di  un paso más y decidí que no iba a montar una empresa simplemente de limpiezas forenses, sino que además iba dar formación hacer cursos especializados. Y así fue como nació Agencia especializa en limpiezas Forenses AELF.

 

 

Nueva etapa, nuevas instalaciones.

 

 

 

El siguiente paso fue el traslado a las nuevas instalaciones en el polígono industrial de Massanassa, ¿no?

alt="AELF, Limpiezas Forenses"

Recepción de la oficina de AELF en Massanassa

Necesitaba unir las dos empresas en una instalación diferente para compartir recursos, buscar una instalación donde cupiese este tipo de negocio con la parte de formación, la parte de laboratorio, porque de cara al futuro quiero hacer estudio de productos y hacer pruebas para ver la respuesta, porque queremos trabajar mucho lo que es el olor y la mezcla de olores. Por eso he habilitado salas para laboratorios. En el futuro me gustaría contar con un químico.

Aparte de los laboratorios también tenemos una parte de gimnasio, porque cuando vienes de ese tipo de limpiezas necesitas descargar adrenalina, entendí que esto era fundamental.  Además ya en la otra empresa implanté que viniera una entrenadora personal todas las semanas. La motivación, tu respuesta emocional es mucho más equilibrada, más relajada.

 

 

Hablando con dos de tus empleadas sobre la limpieza que habéis hecho esta semana las dos han coincidido en que se lo esperaban peor y lo han llevado mejor de lo que pensaban.

Sí, claro, la preparación es fundamental porque son escenas muy fuertes. Hay una formación técnica y profesional y luego una preparación de la parte psicológica, donde se las forma para que puedan llevar esta situación.

Es cierto que nosotros tampoco vemos nunca la persona fallecida, vemos lo que deja. En cierto modo, entre la preparación y lo que ya hemos visto a través de la televisión en series como CSI o Mentes criminales, pues hombre, nunca te insensibiliza, pero sí es verdad que ya no produce ese shock de verlo por primera vez.

 

Me llama la atención que tú no te quedas en tu sillón del despacho, sino que también te pones el mono y vas a limpiar.

alt="AELF, Limpiezas Forenses"

El personal va equipado con un mono, botas, mascarilla, gafas y guantes que cubren totalmente su cuerpo.

Sí, es fundamental que tenga que ir porque yo soy quien conoce el negocio. Yo estoy formando al equipo ahora, para que luego ellos a su vez sean formadores de equipos. La idea es que si vamos creciendo llegue un momento en que nosotros cinco no salgamos.  Pero hasta entonces hay que salir, y la primera interesada soy yo, que les acompaño, estoy con ellos, les controlo tiempo, les controlo productos, les controlo el estado emocional…Yo busco la zona más compleja y es la que me quedo con uno de ellos y los voy rotando. Hasta ahora ninguno se me ha caído.

También ha influido mucho la ilusión de ellos por el proyecto. Es duro, pero tiene otras compensaciones, no les puedes pagar como cualquier servicio normal porque ese servicio no lo hace cualquiera. Entonces ese aliciente también es positivo.

Pero yo casi te diría que eso ni les ha importado. Ha sido una creencia ciega en el proyecto y eso es lo que a mí me ha dado la fuerza para continuar.

 

Un trabajo no apto para cualquiera

 

Habrá chicos y chicas que te enviarán su currículum, y a los que citarás para hacerle la entrevista, ¿qué es en lo primero que te fijas cuando lo tienes delante para decir, me va a valer o no?

En este caso en lo que me fijo es en su carácter, creo que para este tipo de servicios requiere el perfil de una persona bastante extrovertida, porque tú limpias el escenario y cuando terminas tienes una tensión, aunque lo trates de llevar como si fuera una limpieza normal y que no hay nada más. De hecho, a mí me cuesta un par de días sacar y salir de esa escena.  Estas cosas si no las expresas te las vas quedando, al final empiezas a pensar que era una persona, te empieza a venir todo… No cualquier persona vale, aunque tenga una preparación. También influye mucho la forma de ser.

 

O sea, que comentar cómo ha ido con a los otros miembros del equipo forma parte del protocolo de actuación después de cada limpieza

alt="AELF, Limpiezas Forenses"Sí, siempre. Hacemos muchas conversaciones de choque. De hecho les he propuesto implantar desde ya una especie de diario de trabajo para que expresen después de una escena lo que han vivido, qué es lo que han sentido, aunque lo hablamos, pero también que lo escriban. Luego para la psicóloga también es mucho más fácil redirigir el comportamiento de cada uno de nosotros. El sacarlo es fundamental para poder ir a otra situación.

 

¿Compartir estas experiencias  hace que se cree un vínculo entre los compañeros, a lo mejor diferente al que se crearía en otros puestos de trabajo?

Se crea un vínculo emocional muy fuerte, además de un ambiente muy familiar.  Somos cinco personas que van a la escena, dos chicas, dos chicos  y yo, aunque luego interviene más gente, pero estamos hablando del equipo de limpieza pura y dura.  Hay mucha química, a lo mejor si no tuviéramos esa química sería mucho más difícil este tipo de limpiezas. El tiempo que estamos en la escena estamos todos muy organizados, hay una organización muy clara, la marco yo, pero en cualquier caso la respuesta por parte de ellos es estupenda.

 

¿Cuál es la parte más dura de vuestro trabajo?

alt=" AELF, Limpiezas Forenses"

Mascarilla de doble filtro

Los olores. Y mira que vamos muy protegidos, llevamos mascarillas de filtros y además ponemos los típicos truquitos, perfumes fuertes o ungüentos, para aislar todavía más. Si eso lo consigues el resto es fácil, si no consigues aislar el olor se hace mucho más pesado el trabajo y sí hay momentos que te suponen la necesidad de salir y volver a entrar.

En todas las limpiezas hacemos descansos, una limpieza puede costar entre cinco y siete horas. Cada dos horas hacemos un parón de media hora, fuera de la escena. Nos vamos turnando, porque no se puede paralizar la limpieza.

 

¿Os fabrican adrede los productos para este tipo de limpiezas?

Sí, porque hay restos orgánicos altamente contaminantes, la persona no sabemos qué tiene, puede haber sido una enfermedad o mil  historias, y además porque el suelo también produce contagio, sobre todo si hay sangre, se tiene que disolver todo eso y dejar limpio. Por otro lado tienes que intentar en la medida de lo posible ser lo menos agresiva con la superficie. La mayoría de veces es insalvable, porque el fluido es ácido, y los ácidos corroen. Pero bueno, cuando ves el antes y el después dices “madre mía”.

Nosotros esto lo grabamos, para que el cliente vea el antes y el después, grabamos desde el primer minuto, cuando llegamos hasta que nos vamos, y hasta a nosotros mismos nos sorprende el cambio.

 

¿Qué se hace con todos esos residuos luego?

alt="AELF, Limpiezas Forenses"

Después de cada uso el material no desechable se desinfecta con la máquina de ozono.

Los restos orgánicos van a la basura, y los que son restos biológicos van a un contenedor especial y los llevamos al crematorio. Yo quería haber hecho aquí en la nave un horno, pero por la tipología de nave que encontré no me pareció oportuno.  Así que antes de llegar aquí pasamos por el crematorio. Cuando llegamos aquí no queda nada de nada.

Todos los equipos son desechables, salvo botas, gafas y mascarillas. Esas se meten en un recinto y se desinfectan con el ozono, que es lo máximo que hay, lo mata todo. Es una de las mejores inversiones que hemos hecho también para el equipo de limpieza, la máquina de ozono, es fundamental. Y luego los productos específicos.

 

Próximo objetivo, trabajar con  los olores en el laboratorio.

 

Lleváis tres meses con AELF, ¿qué balance haces de este tiempo, con respecto a las expectativas que tenías cuando abriste?

alt=" AELF, Limpiezas Forenses"Yo me encuentro extremadamente eufórica cada vez que hablo de esta empresa, en la vida me hubiera podido imaginar que a día de hoy, a mi edad, tendría la ilusión de montar otra empresa como si tuviera veinte años.

Estoy muy contenta, a ver, seamos realistas también. La expectativa muy buena, pero no deja de ser una empresa que tienes que seguir trabajando para llegar a conseguir más clientes. Pero para el poco tiempo que llevamos positiva, que no pare.

 

¿Cuál es tu próximo objetivo?

Ahora el trabajo viene en esta segunda parte es el de trabajar los aromas. El producto tiene un aroma bueno, pero claro, con la mezcla de los residuos genera un aroma a veces demasiado fuerte, quisiera suavizarlo un poquito, y esa es un poco mi meta en esa línea de laboratorio que te decía, haciendo pruebas, dentro de lo que sea cuidar el medio ambiente y que sea lo menos agresivo posible.

 

 

 

Sus inicios como emprendedora

 

 

Tu trayectoria profesional en este mundo se inició cuando entraste en la seguridad privada como empleada. ¿En qué momento decidiste convertirte en empresaria?

alt=" AELF, Limpiezas Forenses"

El personal de oficina tiene libre acceso al gimnasio, ubicado en la planta superior del edificio

Con 38 años y embarazada de mi tercer hijo me planteé que necesitaba hacer un cambio en mi vida, ¿por qué? Porque ya había llegado al máximo en el sector de seguridad que se podía llegar, si quería seguir creciendo tenía que irme fuera. Y yo de Valencia no me voy a ir nunca, lo tengo clarísimo. Estaba muy agobiada, viajaba mucho,  porque tenía una responsabilidad que era Comunidad Valenciana, Murcia, Albacete y Teruel, era muy extenso, y yo no soy de dormir fuera, entonces imagínate los horarios que hacía. Llegó un momento que estaba muy saturada y dije, es ahora el momento. Tenía un buen nivel salarial, coche de empresa, gastos pagados, quiero decirte, todo lo que un cargo requiere, pero en ese momento yo necesitaba otra cosa.

Y te tengo que decir que me salí para montar una radio local en Catarroja. Presentamos el proyecto, se aprobó, nos cedían el local y nos aportaban seis mil euros de los de entonces, pero bueno, todo se iba demorando.  Vi que se me comía el tiempo, esperé dos meses y medio y dije: no, voy a montar una empresa de servicios, que es la parte más light de seguridad, todas las empresas de seguridad tienen empresas de servicios. No podía estar parada, acababa de tener mi tercer hijo.

Y  nada, monté la empresa de servicios y hasta hoy. Doce años. Bueno, y te tengo que contar que entre medias he montado una lavandería… No puedo estar quieta, porque además pienso que si diversificas diversificas también los riesgos. Mi empresa IMH es como si fuera mi niña pequeña, le tengo un afecto increíble,  y es por la calidad de la gente que trabaja allí. Me he encontrado con gente muy buena, que sigue conmigo, afortunadamente…

 

Eso también lo propicias tú, te preocupas porque haya buen ambiente y la gente esté bien, entonces ellos te lo devuelven.

También, claro. Pero porque en las grandes empresas las personas son números y te tratan como tal. Y yo lo que quería en mi empresa era el nombre de la persona, era fundamental.

Yo estuve casi tres años y medio sola, sin tener a nadie ayudándome, ni con el personal, ni con la empresa ni nada. Hoy sí, puedo decir que tengo mucha gente trabajando conmigo. Pero empecé sola, muchas horas, era mi secretaria, era todo.

 

Los momentos más duros

 

¿Cuál es el secreto para no rendirse cuando estás tú sola y has de enfrentarte a todas las situaciones sin ayuda de nadie?

Pues indudablemente el dinero. A los dos años y medio de tener mi primera empresa vino a verme un proveedor al que ya conocía de mucho tiempo y me puse a llorar con él, porque no sacaba, no sabía dónde estaba el problema, habían salido muy poquitos servicios. Claro, estás empezando,  y eso que yo ya conocía a muchos clientes. Pero ¿sabes qué me pasó? Que cuando iba a visitar a los clientes que conocía me decían yo te conozco a  ti y voy contigo donde tú quieras, pero tu empresa es joven, no tiene acreditación, no sabemos cómo va a funcionar.

alt=" AELF, Limpiezas Forenses"Y al final dije se acabó, no quiero ver a ningún cliente conocido. Parto de cero a ver qué pasa, voy a enviar correos… Bueno, a mí me ha gustado mucho siempre el marketing y el tema comercial. Que una táctica no me funcionaba, probaba con otra. Al final empecé con ferias, ofrecía azafatas, ofrecía limpiezas, y al final en mi primer año ya monté cuatro servicios de azafata en la feria. Había constituido en marzo y en octubre ya estaba contratando a seis personas, una de ellas era yo, claro, al final tienes que ponerte tú también.

Pero bueno, esos servicios eran puntuales, eran tres o cuatro días y ya está. Y cuando vas viendo que vas haciendo cositas pequeñas pero no enganchas un servicio que te aguante y soporte gastos y todo es meter, porque claro, los primeros años  eres tú quien metes dinero…Yo te tengo que decir que he llegado a ver mi nevera más transparente que como sale en los dibujos,  es decir lo he pasado mal no, fatal. Y yo decía me he matado a hacer de todo y esto no sale. Y ya no llego más económicamente. Yo no valgo para esto, yo puedo ser muy buena trabajadora pero yo no valgo para esto. Soy un cero patatero.

Es verdad que ese día te vienes muy abajo, es verdad que lo pasas muy mal porque tienes tres niños que alimentar, gastos de casa y gastos de empresa. Pero dices no desfallezco, tengo que buscar algo, tengo que hacer, insistes, insistes y de repente llega el primer contrato, llega el segundo, no te das cuenta… Y de repente cierras el año y dices, ya no he puesto dinero. Ya he podido coger para pagar algo, no para ti, sino para el local. Ya vas viendo que tú no pones y ya has avanzado algo.

El hecho de sacar las cosas viene muy bien, y hablar con una persona que ha pasado por donde tú has pasado también viene muy bien.

 

El proceso de adaptación

 

¿Qué otras cosas aprendiste en tus inicios como empresaria?

alt= "AELF, Limpiezas Forenses"

Hay otra parte, que es que cuando tú eres empleada durante tantos años y de repente dices voy a ser empresaria hay algo que no se cuenta. Y es que mientras eres empleada, da igual el cargo que ostentes, siempre tienes a alguien por encima, con lo cual en un momento dado dices mira, esto se escapa de mis manos, que lo resuelva el jefe. Cuando eres empresaria ya no hay nadie, lo tienes que resolver todo tú. Y esa es la soledad del empresario. Y yo lo he pasado mal, muy mal.

Y esa soledad conlleva luego otra parte, y es que cuando yo contraté por primera vez a alguien, a Irene, que es la persona que está conmigo ocho años, no sabía delegarle. Como has pasado tres años sola el soltar todo lo que tú estás haciendo te cuesta, aunque no tengas tiempo. Y además la veía como una intrusa, es que no me deja sola, no tengo mi espacio, es que no sé ya trabajar con gente, esto cómo puede ser…

Afortunadamente ella me lo puso muy fácil también, fue muy comprensiva conmigo, ha llorado mucho conmigo porque hemos pasado situaciones muy malas, siempre la he tenido a mi lado y sigue a mi lado, afortunadamente,  y bueno, el aprender a delegarle a ella también me hizo luego aprenderá delegar en más personas. Y gracias a eso tengo el equipo que tengo hoy.

 

¿Cómo concibes la relación con los trabajadores ahora?

Tengo un total de entre cincuenta, sesenta y a veces setenta personas trabajando, pero yo veo uno de mis trabajadores y percibo la sensación de cómo está, porque ya los conoces, y en cuanto veo un poco la cara le digo pasa para adentro, qué te pasa. ¿Te puedo ayudar? Si es económico y te puedo ayudar, si es un tema personal y me lo cuentas y aquí se queda, lo sueltas, sales un poquito, no te quiero ver así. Si necesitas un día, si estás con un familiar en el hospital…

Para mí es fundamental porque yo soy madre, tengo tres hijos, y en el momento que mi familia me necesita lo siento mucho, pero es lo primero, yo he tenido que dejar a mi familia mucho de lado por sacar esto adelante. Entonces yo pienso también luego a la inversa. Yo tengo aquí todo mujeres trabajando conmigo, son mis chicas, es una empresa de mujeres, a nivel de dentro, aunque a nivel de lo que es la plantilla total te diría que hay casi más hombres que mujeres.

 

Ser mujer empresaria en un mundo de hombres

 

¿A ti el hecho de ser mujer te ha supuesto enfrentarte a situaciones más complicadas, te lo ha puesto más difícil?

No, debo de ser una mujer excepcionalmente privilegiada. Jamás, y fíjate que vengo de un sector de hombres, he notado diferencias por ser mujer. Bueno, voy a hacer una excepción, cuando he cogido a un cliente y le he dicho te invito a un café y cuando he ido a pagar no me ha dejado.

alt=" AELF, Limpiezas Forenses"Prejuicios, nunca. Jamás me han dejado de lado, me han respetado como profesional, ni mujer ni hombre, como profesional, y yo he tratado de la misma manera. ¿Eso ha dado lugar en algún momento a que algún hombre haya hecho algún tipo de  insinuación? Pues en algún momento alguien ha hablado, pero yo soy muy cortante en ese aspecto. Entonces siempre he puesto el límite. Y eso te puedo decir que me ha pasado dos veces en todos los años que llevo trabajando.

También es cierto que siempre he cuidado mucho la forma de vestir y la forma de comportarme, porque ya no es una cuestión de ser hombre o mujer, sino que es una cuestión de respeto, yo lo he visto así. Siempre he preferido que, a pesar de eso que dicen del aspecto físico, que cuando empieces a hablar se olviden de todo lo demás, creo que las mujeres tenemos mucha mano en ese sentido. No quiero decir con esto que todas las mujeres que lo hayan pasado mal no lo hayan sabido hacer, no, ya te he dicho que yo me considero muy privilegiada, he vivido en un mundo de hombres y me han respetado. De hecho en la empresa de la que salí, donde había delegados hombres y mujeres yo era la que más cobraba, y soy mujer.

Por eso cuando oigo hablar a otras mujeres digo qué lástima, yo he tenido mucha suerte, me siento todavía más afortunada. Cuando debería ser algo normal, si vales, vales y si no vales, no vales. Y yo sé que hay muchas mujeres válidas y que lo han pasado mal, que se han sentido apartadas, no se han sentido integradas, no han estado bien remuneradas… Yo no, yo he tenido muchísima suerte. El objetivo que perseguía lo he conseguido, tanto en la vida personal como en la vida profesional. Con mucho esfuerzo.

 

La clave para no desfallecer.

 

Tampoco has tenido una actitud de víctima nunca, ¿no? Siempre has tirado para adelante ante cualquier dificultad.

Siempre. Y es verdad que he tenido mucha suerte, pero son muchas horas de trabajo, muchas horas de desánimo. Porque claro tú te vas de aquí con una responsabilidad, que si es mucha gente, que si estarán bien, que si ha habido un accidente con un trabajador, cómo estará. Del impuesto que hay que pagar, que hay que pagar nóminas, que a ver cómo nos va a salir el proyecto este,  que tengo otro proyecto en marcha, que quiero hacer algo más para que esto no se quede aquí porque he metido una inversión y hay que sacarla adelante…

Es una empresa nueva en la que has metido una inversión con todo lo que conlleva, entonces claro, tu cabeza no para, y bueno, eso te pasa factura. Pero a mí me compensa.

 

¿Y cómo te cuidas tú? Porque a tu gente la cuidas muchísimo, ¿pero  y a ti misma?

Yo no me cuido, sinceramente. Nada. Cero patatero. Me pasa como con mi familia, con mi marido y mis hijos, yo los cuido mucho pero de mí paso. No voy al médico desde hace años. Yo soy la fe viva del ser autónomo, como el que sale en televisión, yo soy una superviviente, me curo sola. ¿Qué te crees, que me levanto por las mañanas y siempre vengo con alegría al despacho? No. Error. Hay días  que suena el despertador, abro los ojos y digo “uf, no me levanto”.

alt="AELF, Limpiezas Forenses"Y fíjate que no pasaría si no viniera un día, es mi empresa, además no se hundiría, tengo gente, las chicas son resolutivas al cien por cien, y saben que si les digo no me llames no me llaman. Creo que me he quedado en casa cuando mi cuerpo ha dicho “tú no te levantas”. Y eso habrá pasado en los doce años que llevo unas dos veces. Pero sólo ese día, porque al día siguiente ya estoy aquí.

Las duchas y el café son fundamentales. Yo digo que esa es la curación del autónomo. De hecho fíjate que del propio banco que tenemos me hicieron un seguro de salud, estaban en campaña y dije, bueno házmelo, por echarles una mano. Pues bueno, lo tengo dos años y no lo he gastado. Huyo de los médicos, es verdad, no me gustan nada, no me tomo ninguna medicación. Si me encuentro muy, muy mal, como mucho me tomo un paracetamol.

¿El chute? Mi gente, MI EQUIPO. Yo amo a la gente, amo mi trabajo.

 

 

 

Texto: Eugenia Rodríguez

 

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