Hay una cosa peor que pagar mucho por algo: pagar más de lo necesario. Y eso, en el mundo de los seguros, pasa más de lo que imaginas. No es que las aseguradoras estén al acecho, frotándose las manos como en una película de espías, pero lo cierto es que si no estás atento, el seguro de tu coche, tu casa o tu salud puede estar drenando tu cuenta sin que tú te des cuenta.
Y ojo, que esto no va solo de “buscar el más barato” (esa palabra la tachamos aquí, porque lo barato mal elegido sale caro). Va de entender por qué pagas lo que pagas, qué estás cubriendo realmente… y qué no.
Porque sí, muchos españoles tienen un seguro que no se ajusta a su vida real. Y no lo saben.
Lo que vas a aprender (y por qué te interesa aunque no seas fan de las pólizas)
Este artículo va a hacer es ayudarte a:
- Saber si estás pagando de más por tu seguro.
- Detectar errores silenciosos que arrastras desde hace años (sí, esos que están en la letra pequeña).
- Evitar que te cuelen coberturas que no necesitas… o peor aún, que te falten justo las que sí vas a usar.
- Entender que el seguro no es solo un papel que firmaste hace 3 años. Es algo vivo. Y si no lo revisas, te come el bolsillo.
¿Estás pagando de más? Aquí los 7 errores que nadie te avisó que estabas cometiendo
1. Elegir el seguro por precio y no por lo que realmente cubre
El clásico. Ves un precio que parece un chollo, clicas, contratas… y hasta el año que viene. Pero cuando necesitas tirar de él, resulta que la letra pequeña te deja colgado.
Te suena a exageración, pero es más común de lo que crees. En seguros de coche, por ejemplo, mucha gente se lanza al «todo riesgo con franquicia», pero ni saben cuánto es esa franquicia. O contratan un seguro de salud sin saber que tiene carencias de seis meses para especialistas.
¿La solución? Lee. Y compara coberturas, no precios. Pregunta por exclusiones. Y si no entiendes algo, exige que te lo expliquen como si tuvieses 10 años. O mejor aún, acude a profesionales que trabajen contigo, no para la aseguradora. Aquí estamos: Seguros Para Estar Seguro.
2. Renovar cada año sin revisar nada
El segundo pecado capital del asegurado: la dejadez. Llega el correo de renovación, lo ignoras. El recibo se pasa al banco. Y así, en bucle.
¿Sabes qué pasa mientras tú estás con el piloto automático? Que la aseguradora sube el precio. Sutilmente. Que cambian las condiciones. Que quizás ese seguro que contrataste hace 5 años ya no tiene sentido. Pero tú ni te enteras.
Dato útil: En muchos seguros, si no avisas con 30 días de antelación, te lo renuevan sí o sí. Aunque haya subido un 15%.
Revisión anual = salud financiera. Tómate una cerveza y 20 minutos para mirar qué estás pagando. Llama, pregunta, negocia. Si no te cuadra, cambia. No estás casado con tu aseguradora. No es infidelidad. Es inteligencia.
3. Contratar coberturas que no necesitas (o no tener las que sí necesitas)
Aquí el error es doble. Te pasas… o te quedas corto. Y ambas cosas hacen que pierdas dinero.
¿Tienes un coche de 18 años y pagas seguro a todo riesgo? Estás tirando dinero.
¿Vives en un piso interior y pagas cobertura de piscina y jardín? Más de lo mismo.
Pero cuidado con el otro extremo: tener seguros pelados que no cubren lo importante. Como ese seguro de hogar que no te cubre los daños eléctricos y tú, con una instalación de hace 30 años. Spoiler: eso sí lo vas a necesitar.
Consejo de oro: Revisa tu estilo de vida. ¿Sales al extranjero? ¿Tienes mascota? ¿Trabajas en casa? Todo eso debería influir en tu póliza.
4. No actualizar tus datos cuando tu vida cambia
Te mudas, cambias de coche, trabajas en otra ciudad, vives con tu pareja… Pero sigues con el mismo seguro de siempre, como si nada hubiera pasado.
Error. Porque si pasa algo y los datos no coinciden con la realidad, puedes tener problemas para que te cubran.
Y a veces ni hace falta un siniestro. Solo con detectar incoherencias, la aseguradora puede subirte la prima sin avisar. Y legalmente pueden hacerlo.
Ejemplo clásico: declaras que haces 5.000 km al año, pero haces 15.000. Y cuando pasa algo… sorpresa.
Actualiza. Siempre. Y si no estás seguro, llama a alguien que sí lo esté.
5. Fraccionar el pago sin saber que te clavan por ello
El seguro en cuotas parece más llevadero. Pero como todo en la vida, la comodidad se paga.
Lo que no te suelen decir es que, al dividir el pago, te aplican un recargo. En muchos casos del 6%, del 8%, del 10%. Sin que tú te enteres. Porque en lugar de 480 €, pagas 45 € al mes. Y al final, acabas soltando 540 €.
Haz números. Si puedes, paga de una vez. Si no puedes, pregunta si hay recargo. Y si lo hay, que al menos lo sepas.
6. No pedir los descuentos (que existen, pero no te los ofrecen)
Las aseguradoras tienen bonificaciones para casi todo: por no haber dado partes, por tener varios seguros con ellos, por ser funcionario, autónomo, pertenecer a un colectivo, tener coche híbrido, usar app, y un largo etcétera.
Pero hay un truco: si no los pides, no te los dan.
Sí, así funciona.
Frase real de una aseguradora: “Ah, pero si no lo pide, no lo aplicamos”. Tal cual.
Así que conviértete en tu propio gestor. Pregunta. Pregunta otra vez. Y justifica. Muchas veces por 10 minutos de papeleo te ahorras 50, 100 o 200 euros al año.
7. Ir a ciegas, sin asesoramiento profesional
Hay gente que se compra un coche sin saber cuántos caballos tiene. O que se hipoteca sin leer el TAE. Pues con los seguros pasa igual.
Vas a una web, rellenas cuatro campos, eliges lo que te parece bien. Y ya. Pero ¿realmente sabes lo que has contratado?
Un asesor en seguros no es un vendedor. O no debería serlo. Es alguien que lee la letra pequeña por ti, te dice qué necesitas (y qué no), y está ahí cuando pasa algo.
En Seguros Para Estar Seguro lo hacemos así. Porque entienden que no es solo contratar. Es proteger.
Extra: Consejos útiles para no dejarte llevar
- Agrupa tus seguros. Tener hogar, salud y coche en la misma compañía suele darte condiciones mejores.
- Evita duplicidades. A veces tienes un seguro de viaje en la tarjeta, y otro en tu seguro de salud.
- Lee los partes antes de firmarlos. Un parte mal gestionado puede fastidiarte la prima durante años.
- Pregunta siempre antes de renovar. Puede que haya una promoción que no te han dicho.
Preguntas frecuentes que deberías haberte hecho hace años
¿Qué pasa si cambio de coche o de casa?
Tienes que actualizar tu seguro. No lo des por hecho. Si no lo haces, puedes quedarte sin cobertura.
¿Qué pasa si dejo de usar el coche tanto como antes?
Informa. A veces se puede ajustar el seguro y pagar menos.
¿Puedo cambiar de seguro cuando quiera?
Sí, pero tienes que avisar al menos con 30 días de antelación a la fecha de renovación.
¿Me pueden subir el seguro sin avisarme?
Pueden. Pero tú tienes derecho a pedir explicaciones… y marcharte si no te convence.
¿Realmente necesito un seguro de salud si tengo Seguridad Social?
Depende. Si quieres evitar listas de espera, tener acceso directo a especialistas o un trato más ágil, puede merecer mucho la pena.
No es cuestión de pagar menos. Es cuestión de saber por qué pagas
Un seguro no es solo un papel que firmas y guardas en el cajón. Es una promesa. Una red de seguridad. Pero si está mal montada, no te protege… y encima, te cuesta más de lo que debería.
Este artículo no es para alarmarte. Es para que te pongas las pilas. Revisa. Pregunta. Compara. Y si no sabes por dónde empezar, empieza por aquí:
Revisa tu seguro con nosotros. Te ayudamos a entender lo que tienes, lo que te falta y cómo pagar lo justo. Sin sorpresas. Sin letra pequeña.
Porque proteger lo que importa no debería costarte más de lo necesario. Ni complicarte la vida.